Nuestra imagen de Dios

Nuestra imagen de Dios

Dios hace añicos constantemente nuestra idea, imagen o percepción acerca de Él porque no se compara con lo que Él Es en realidad. Ya sea porque esa idea está contaminada o es incompleta, y nos hemos conformado con ella. Pensamos que ya es "suficiente", como al pasar una página cuando estudiamos, pensando que ya nos ha quedado claro y ya le dedicamos el tiempo suficiente como para proseguir. Pero, llegado el momento de la prueba, nos damos cuenta no sólo de la falta de conocimiento que tenemos sino del poco entendimiento y experiencia que tenemos respecto a ese conocimiento.
Lo más increíble es que esa página es infinita, eterna y perfecta. Y cada vez que leemos (se nos revela) una palabra nueva, un párrafo entero, nuevo e inexplorado, se nos presenta en frente, haciéndonos entender que hay mucho más de lo que creíamos. Esto para algunos puede ser motivo de frustración, pero para aquellos que disfrutan conocerlo y se deleitan en su palabra, tienen todo lo demás por basura al igual que Pablo, es algo hermoso y emocionante, como un recién nacido descubriendo por primera vez el mundo exterior fuera del vientre de su madre. Y no sólo eso, sino que hay secciones de esa página que no están disponibles, que son un misterio o parecen estar escritas en un lenguaje que ninguna mente humana puede llegar a comprender. Hay mucho más disponible de Él y aún mucho más que en nuestras limitaciones humanas podríamos llegar a imaginar.